Caminos Profesionales

 

 

Este espacio está destinado a reconocer la labor destacada que las y los psicólogos desempeñan en la formulación, implementación y evaluación de políticas públicas a nivel nacional y territorial.

 

20 años trabajando por los derechos en salud mental

 

En el año 2014, el Colegio Colombiano de Psicólogos convocó a diferentes entidades del gobierno nacional a discutir sobre la salud mental, la psicología y las intervenciones psicosociales en los diversos escenarios de conflicto y postconflicto en Colombia. Una de las personas más constantes fue el Doctor Aldemar Parra, actual Coordinador del Grupo de Salud Mental y Convivencia Social del Ministerio de Salud y Protección Social quien es especialista en Salud Pública y en Derechos Humanos y actualmente cursa una Maestría en Psicología Clínica.

 

 

Durante los viajes a Cali, Medellín, Valledupar, Barranquilla y Villavicencio fue evidente que es una institución en su campo por el nivel de convocatoria que lograba, por su conocimiento del sistema de salud, por el reconocimiento con que cuenta en las regiones y por su maravillosa capacidad para relacionarse con los otros. A continuación algunos de los apartes de una conversación sobre su labor y los retos para los psicólogos en el país.

 

El Doctor Parra comenta que como entidad rectora del sector Salud de la administración pública, el Ministerio de Salud y Protección Social lidera las políticas encaminadas a reducir el consumo interno de Sustancias Psicoactivas (SPA). Sin embargo, la importante tarea de la prevención del consumo de SPA, desde la promulgación de la Ley 100 de 1993, ha tenido que sortear las debilidades del Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS). A partir de esta concepción de la prestación de los servicios de salud, se presentaron dificultades para el acceso a salud para intervención sobre SPA, ya que el cálculo económico de costos de esa época, provocó que la atención en salud mental fuera un evento fallido. Se decidió, para el régimen contributivo excluir el acceso a salud mental y permitir las urgencias y la hospitalización limitada hasta por 30 días. En el régimen subsidiado, no se dejó nada en el plan de beneficios.

 

Hacia el año 2011, El Doctor Parra, reconociendo que el consumo de droga es un problema que le atañe a la Salud Mental, lideró la puesta en marcha de la política de reducción del consumo de drogas y acompañó unos ejercicios metódicos de costeo, en los que se demostró que el SGSSS no se quebraría al incluir tecnologías en salud mental en el POS ya que no se aumentaría la demanda espontánea.

 

Frente a la actual coyuntura de un eventual acuerdo de paz con las FARC y del reconocimiento de las víctimas como lo ordena la Ley 1448, el doctor Parra comenta que ha cobrado visibilidad la Salud Mental y otros temas de desarrollo y se han posicionado las intervenciones psicosociales como estrategia para el restablecimiento de los derechos humanos. Se ha dado un especial énfasis a la convivencia social y la recuperación emocional y el papel fundamental de la Psicología. Desde su punto de vista, la psicología ha ganado espacio y se ha evidenciado que la psiquiatría clásica es insuficiente, esto implica que los psicólogos nos preparemos para la interdisciplinariedad y romper paulatinamente la historia de subordinación para dar cabida a un espacio de autonomía, diferenciación y complementariedad entre profesiones: “eso es algo que tenemos que demostrar” dice Parra.

 

 

Menciona que hay una mala imagen de los profesionales del SGSSS, que no se limita al psicólogo a pesar de que en diferentes escenarios de discusión pareciera que las quejas se restringieran al ejercicio profesional del gremio. De tal suerte, afirma que para posicionar la labor del psicólogo se requiere cualificarla: “la formación de pregrado es insuficiente para el quehacer clínico en el SGSS”. Las labores de “promoción de la salud, prevención de la enfermedad y gestión de los riesgos requieren formación específica en psicología de la salud y salud pública”. Estas son “campos complejos que requieren de competencias específicas para aproximarse a la comunidad, elaborar diagnósticos participativos e implementar intervenciones comunitarias con un fuerte sustento conceptual e epistemológico”.

 

Al finalizar la conversación el Doctor Parra deja dos tópicos para reflexión. En primer lugar, “se debe hacer una discusión sobre si el currículo de pregrado en psicología en Colombia requiere una transformación para responder de manera pertinente a la realidad que hoy tiene el país. Es mejor hacer un ejercicio autocrítico sobre la investigación e intervención en psicología aunque no necesariamente implique que haya que cambiar algo”. En segundo lugar, se refiere “al riesgo en salud que no es lo mismo que riesgo financiero” e insta a “analizar críticamente el sistema y modelo de salud, pues los resultados en salud no son sólo económicos”. Esto último, esta atravesado por el imperativo en política pública de la materialización de los derechos humanos, teniendo en cuenta el reconocimiento del derecho fundamental a la salud y por lo tanto, romper las barreras a los servicios integrales de salud no solo cuando se está enfermo, si no también mantener el mejor estado de salud posible.

 

Redactado por: Alejandro Baquero Sierra, Grupo Salud Mental y Proyectos Sociales

 

Las opiniones y comentarios de esta columna son responsabilidad del(a) autor(a) y no comprometen la postura oficial del Colegio Colombiano de Psicólogos.

 

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